Otra función importante de ese orificio es permitir la entrada de lubricante. Si el candado comienza a ponerse duro, cuesta abrirlo o la llave no gira bien, se puede aplicar una pequeña cantidad de lubricante adecuado por ese agujero.
Esto ayuda a que las piezas internas se muevan mejor y reduce el desgaste. No se recomienda usar cualquier producto espeso o pegajoso, porque puede atraer polvo y terminar empeorando el problema. Lo ideal es usar un lubricante específico para cerraduras o candados.
¿Todos los candados tienen ese orificio?
Muchos candados comunes lo incluyen, especialmente los diseñados para uso exterior, sin embargo, algunos modelos modernos, sellados, resistentes al agua pueden tener diseños diferentes y no mostrar ese agujero visible. Eso no significa que sean peores, solo que utilizan otro sistema de protección interna.
Es importante saber que ese pequeño agujero no está diseñado para abrir el candado ni para facilitar robos. Su función está relacionada con el mantenimiento y la protección del mecanismo interno.
La seguridad de un candado depende de otros factores, como el material, el grosor del arco, el tipo de cilindro, el diseño interno y la resistencia al corte o manipulación.