Con el paso de los años, el cuerpo humano experimenta cambios significativos en la forma en que procesa los componentes químicos de los fármacos. Lo que a los 30 o 40 años era un remedio inofensivo y rápido para aliviar un dolor de cabeza o una molestia muscular, después de los 60 años puede convertirse en un verdadero detonante de crisis cardiovasculares silenciosas. Según las advertencias urgentes de destacados cirujanos cardíacos y cardiólogos, existe un tipo de medicamento de uso masivo —muchas veces adquirido sin receta médica en cualquier farmacia— que está estrechamente vinculado con el aumento drástico de la presión arterial y la sobrecarga del músculo cardíaco.