¿Todas las verduras presentan el mismo riesgo?
Las verduras de hoja, como la lechuga, las espinacas, la rúcula y otras similares, suelen requerir una limpieza más cuidadosa debido a que sus múltiples hojas pueden retener tierra y microorganismos.
También conviene prestar atención a:
Cilantro.
Perejil.
Apio.
Repollo.
Col rizada.
Las verduras que se pelan antes de consumirlas, como algunas zanahorias o pepinos, también deben lavarse previamente para evitar que la suciedad de la superficie pase al interior durante el corte.
¿Basta con enjuagarlas con agua?
En la mayoría de los hogares, lavar las verduras cuidadosamente bajo agua corriente es una medida muy eficaz para reducir la suciedad y parte de los microorganismos presentes en la superficie.
Las hojas deben separarse para permitir que el agua llegue a todas las zonas.
En algunos casos, especialmente cuando las verduras se consumirán crudas, también pueden utilizarse desinfectantes específicos para alimentos siguiendo exactamente las instrucciones del fabricante.
No se recomienda lavar frutas y verduras con jabón, detergente o productos de limpieza domésticos, ya que estos pueden dejar residuos no aptos para el consumo.
¿Quiénes deben tener más precaución?
Algunas personas presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones por enfermedades transmitidas por alimentos.
Entre ellas se encuentran:
Mujeres embarazadas.
Personas mayores.
Niños pequeños.
Personas con el sistema inmunitario debilitado.
Pacientes en tratamiento contra el cáncer.
Personas trasplantadas.
En estos grupos resulta especialmente importante extremar las medidas de higiene alimentaria.
Consejos para manipular verduras de forma segura