El Dr. Hanson quedó visiblemente sorprendido por el tamaño de Reggie y el evidente afecto que la serpiente sentía por Cassandra cuando entró por primera vez en la clínica veterinaria.
Cassandra le explicó la situación y el Dr. Hanson accedió a examinar a Reggie. Recomendó que lo mejor sería realizar una ecografía del abdomen de la serpiente para ver si había consumido algo extraño.
El veterinario comenzó a hacerle varias preguntas a la serpiente sobre sus hábitos de alimentación y sueño. Cassandra habló de su ritual nocturno de unión durante esta conversación. El veterinario, preocupado, decidió mostrarle los resultados de la ecografía en lugar de darle la mala noticia.
Cuando Cassandra vio el estómago vacío de la pitón en los datos del examen, se quedó perpleja. Le intrigó este descubrimiento. Cuando la serpiente yacía en la cama, el veterinario le preguntó si solía acurrucarse y estirarse a lo largo de su cuerpo. “Bueno, sí”, confirmó Cassandra asintiendo.
“Mira esto”, continuó el veterinario, “Reggie tiene el estómago vacío, lo cual es muy inusual para una pitón de ese tamaño. Creo que se está preparando para una comida copiosa, lo que explicaría su falta de apetito. Debido a la extraordinaria flexibilidad de sus mandíbulas, las serpientes pueden tragarse presas mucho más grandes que ellas”.
Cassandra no podía creerlo. Sin embargo, ¿qué estaría a punto de comer? Gritó nerviosa: “Intenté ofrecerle diferentes tipos de comida, pero los rechazó todos”.