2. Los activos — quienes hacen del movimiento parte natural de su vida
No hablamos de atletas profesionales ni fanáticos del gimnasio. Hablamos de personas que integran el movimiento en su día a día. Entienden que el cuerpo humano está diseñado para la actividad, no para pasar 8 horas sentado frente a una pantalla y largas noches en el sofá.
Qué los distingue:
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Buscan oportunidades, no excusas: van caminando a la tienda, sacan al perro, suben escaleras en lugar de usar el ascensor o hacen un pequeño entrenamiento mientras ven una serie.
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No se castigan con entrenamientos agotadores, sino que se mueven por placer: bailar, nadar, caminar, andar en bicicleta, jugar con sus hijos.
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Mantienen un peso saludable. La obesidad es un factor de riesgo comprobado para varios tipos de cáncer — mama, colon, páncreas, entre otros.
Por qué tienen menor riesgo:
La actividad física mejora el metabolismo, reduce hormonas dañinas (como el exceso de estrógenos, vinculado al cáncer de mama) y fortalece el control inmunológico sobre células atípicas. Además, el movimiento reduce la inflamación crónica, uno de los principales procesos asociados con el desarrollo de enfermedades oncológicas.