Un hombre pobre necesita 400.000 pesos para salvar a su padre, así que acepta casarse con una mujer de 70 años. Diez días después, descubre un secreto impactante, pero ya es demasiado tarde…

Abrió un cajón y sacó una vieja foto: una del padre de Ramón cuando era joven y otra de la propia Rosario, una hermosa joven.

«Se parece mucho a ti», dijo con voz temblorosa.

«Por eso al principio quise odiarla, para compensarlo.

Pero cuando supe que estaba a punto de morir, no pude».

Hizo una pausa, respiró hondo y continuó:

“Un trabajador de mi casa me contó sobre la situación de tu padre. Cuando vi tu foto, casi no pude respirar.

Eres un reflejo del hombre que solía ser: el hombre que me dejó para casarse con tu madre.

“Me dije a mí mismo que, si tuviera la oportunidad, querría que supiera:

La mujer que dejó atrás aún es lo suficientemente fuerte como para salvarle la vida, pase lo que pase”.

Ramón guardó silencio.

Lo entendía todo.

Esa boda, ese dinero, no era para avergonzarlo, sino la forma en que la señora Rosario saldaba una vieja disputa.

Se arrodilló, con lágrimas corriendo por sus mejillas:

“Abuela… no sé nada.

Si mis padres alguna vez te hicieron daño, por favor, perdóname”.

Le puso suavemente la mano en el hombro:

“Está bien, hijo.

Ya he tenido suficiente.

Ahora, solo quiero descansar en paz”.

Ve a casa y cuida bien de tu padre.

Considero mi deuda saldada.

Cuando Ramón salió de la mansión, el sol se ponía tras los altos edificios de Makati.

Miró al cielo con el corazón apesadumbrado.

Continua en la siguiente pagina >>

Leave a Comment