A diferencia de los pasteles de mantequilla, que tienden a endurecerse al enfriar, el uso de un aceite de oliva virgen extra de variedad suave (como la Arbequina) garantiza una jugosidad que perdura por días.
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La Integración: Tamiza el cacao puro con la harina y un toque de sal para realzar las notas del chocolate.
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La Emulsión: Mezcla los líquidos (aceite, leche y huevos) antes de incorporar los secos. Esto evita la formación excesiva de gluten, lo que resultaría en un bizcocho pesado.
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Horneado: Cocina a 170°C. Al ser una masa más pesada por el cacao, una temperatura ligeramente inferior permite que el centro se cocine sin quemar los bordes.