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Habla desde el sentimiento, no desde el reproche.
En lugar de decir “nunca me besas”, prueba con “echo de menos cuando me besabas”. Esto abre la puerta a una conversación más emocional y menos defensiva. -
Recuperen los pequeños gestos.
Los besos no solo deben darse en la intimidad. Comiencen con un beso al despertar, al salir o al reencontrarse. Estos gestos cotidianos fortalecen el vínculo afectivo. -
Reaviven el contacto emocional.
Pasar tiempo juntos, compartir experiencias nuevas o simplemente conversar sin distracciones puede ayudar a recuperar la cercanía que los besos expresan. -
Sean pacientes.
Si la desconexión se ha prolongado, no se soluciona de la noche a la mañana. Lo importante es mostrar disposición a reconectar. -
Busquen apoyo si es necesario.
Si la distancia emocional persiste, una terapia de pareja puede ser una herramienta valiosa para entender lo que está ocurriendo y reconstruir el vínculo.
Más allá del beso: lo que realmente está en juego
El beso es solo un síntoma, una señal visible de algo más profundo. En una relación sana, los besos surgen naturalmente porque existe una conexión genuina. Cuando desaparecen, el cuerpo y el corazón están pidiendo atención.
No se trata de obligar o de exigir gestos románticos, sino de entender qué está fallando en la comunicación emocional. A veces, detrás de la falta de besos hay heridas no sanadas, cansancio o simplemente una necesidad de reencontrarse.
Recuperar la costumbre de besar no es solo un acto romántico: es una manera de reafirmar el amor, reconstruir la confianza y recordar por qué eligieron estar juntos.
Conclusión
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