Señales silenciosas que pueden surgir semanas antes de un derrame

La prevención del ACV se basa en el control de los factores de riesgo y la adopción de un estilo de vida consciente. No se trata solo de evitar una enfermedad, sino de promover una salud cerebral duradera. 💡

Controla tu presión arterial: La hipertensión es el factor de riesgo número uno. Monitorearla regularmente y seguir el tratamiento prescrito es esencial.

Mantén una alimentación saludable para el corazón: Adopta una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Reduce drásticamente el consumo de sal, grasas saturadas, azúcares refinados y alimentos ultraprocesados.

Ejercítate regularmente: Al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, como caminatas rápidas, nadar o andar en bicicleta, mejoran la circulación y fortalecen el sistema cardiovascular.

Evita el tabaco y modera el consumo de alcohol: Fumar daña los vasos sanguíneos y el alcohol en exceso puede elevar la presión arterial.

Gestiona el estrés: Técnicas como la meditación, el yoga o la respiración profunda pueden ayudar a reducir la carga de estrés crónico, que es un detonante silencioso.

Controla condiciones médicas subyacentes: Si tienes diabetes, colesterol alto o fibrilación auricular, un manejo riguroso de estas condiciones es una poderosa herramienta de prevención.

Remedios naturales para apoyar la salud cerebral y circulatoria

Estas recetas son complementos preventivos que pueden integrarse a un estilo de vida saludable. Sus ingredientes tienen propiedades que favorecen la circulación sanguínea y protegen las neuronas del estrés oxidativo. 🌿

1. Infusión de Ginkgo Biloba

El ginkgo biloba es reconocido por su capacidad para mejorar el flujo sanguíneo cerebral y actuar como un potente antioxidante.

Ingredientes: 1 cucharadita de hojas secas de ginkgo biloba, 1 taza de agua caliente, opcional: una rodaja de limón para sabor.

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