Calorías: 120 kcal
Proteínas: 2 g
Grasas: 7 g
Carbohidratos: 12 g
Fibra: 3 g
Azúcar: 7 g
Esta salsa es naturalmente baja en grasas y calorías, lo que la convierte en un complemento saludable para cualquier comida. Además, es vegana, sin gluten y rica en antioxidantes provenientes de los tomates.
Por qué esta receta destaca
La salsa marinara de tomate destaca por capturar la esencia de la cocina italiana: ingredientes sencillos, preparados con esmero, que dan como resultado un sabor extraordinario. Es una receta que cualquiera puede dominar, pero que siempre impresiona. La cocción a fuego lento realza la dulzura natural de los tomates, mientras que el ajo y las hierbas le aportan profundidad y aroma.
Esta salsa es increíblemente versátil. Se puede preparar en grandes cantidades, personalizar con diferentes hierbas o especias y usar en infinidad de platos. Es un básico que todo cocinero casero debería tener en su repertorio.
Ideas para maridajes
1. Bebidas: Combina con vinos tintos como Chianti o Sangiovese, o un blanco seco como Pinot Grigio.
2. Guarniciones: Sírvelo con pan de ajo, ensalada caprese o verduras asadas.
3. Salsas: Combínalo con bechamel para lasaña o con crema para una salsa rosada.
La historia de la salsa marinara
La salsa marinara tiene profundas raíces en la tradición culinaria italiana. Se cree que se originó en Nápoles en el siglo XVI, poco después de que los tomates llegaran a Europa desde América. Las esposas de los marineros preparaban la salsa rápidamente al regreso de sus maridos del mar, utilizando ingredientes básicos de la despensa como tomates, ajo y aceite de oliva.
Con el tiempo, la salsa marinara se convirtió en un pilar de la cocina italiana, simbolizando la sencillez y la frescura que definen la gastronomía mediterránea. Cuando los inmigrantes italianos trajeron sus recetas a Estados Unidos, la marinara evolucionó aún más, convirtiéndose en un ingrediente básico de platos italoamericanos como los espaguetis con albóndigas.