¿Te has preguntado alguna vez por qué, al pasear por un huerto o cerca de una granja, algunos árboles tienen el tronco completamente blanco? No, no es una moda pasajera ni una tendencia sacada de algún rincón remoto de Pinterest. Detrás de esta característica se esconde un consejo de jardinería tan sencillo como eficaz… y sus beneficios son numerosos. ¿Listo para descubrir un útil secreto de jardinería?
Protegiendo los troncos de los árboles de las inclemencias del tiempo
Cuando las temperaturas fluctúan drásticamente, suele ser la corteza de los árboles la que sufre. En invierno, el sol puede calentar un lado del tronco durante el día y, al caer la noche, el frío repentino provoca un choque térmico. El resultado: la corteza se agrieta, se parte o incluso se desprende. A esto lo llamamos «quemaduras solares invernales»; sí, ¡hasta los árboles las sufren!
La pintura blanca actúa como un escudo protector natural. Al reflejar la luz, limita las fluctuaciones de temperatura y, por lo tanto, protege la corteza de las inclemencias del tiempo. Esta técnica es especialmente valiosa para los árboles frutales jóvenes, cuya corteza aún es fina y frágil.
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