Una barrera natural contra insectos no deseados
Escarabajos, barrenadores, hormigas… Para ellos, el tronco de un árbol es como un camino directo a un festín. Pero al aplicar una pintura blanca específica, se crea una barrera física y visual. El resultado: las plagas se desorientan, se ralentizan o incluso se disuaden por completo.
Algunas fórmulas de pintura incluso contienen extractos naturales como aceite de neem o tierra de diatomeas, conocidos por sus propiedades repelentes. Es una forma suave y ecológica de proteger sus árboles, sin pesticidas ni tratamientos químicos agresivos.
Reduciendo el riesgo de hongos y enfermedades
La humedad favorece el crecimiento de los hongos… pero es un enemigo formidable para nuestros árboles. Cuando el agua se filtra en las microfisuras de la corteza, crea un caldo de cultivo para el moho, la pudrición y otras infecciones fúngicas.
La pintura blanca actúa entonces como un protector silencioso: rellena las pequeñas grietas e impide que el agua penetre en ellas. Gracias a su textura transpirable y reflectante, ayuda a mantener la corteza seca y sana, especialmente en zonas muy húmedas o lluviosas. ¡Una solución preventiva verdaderamente natural contra los hongos de los árboles!