4. Saltos, movimientos rápidos y cambios bruscos de dirección
Los jumping jacks, subir escaleras rápidamente, los burpees o las clases intensas de aeróbic pueden parecer inofensivos, incluso estimulantes. Pero después de los 60 años, estos mismos movimientos pueden dañar silenciosamente un cuerpo que ya no maneja los impactos, la velocidad ni los cambios repentinos como antes.
Con la edad, el sistema nervioso reacciona más lentamente, el equilibrio se vuelve menos fiable y las arterias se endurecen. Los cambios rápidos de movimiento exigen mucho al sistema cardiovascular: la presión arterial puede fluctuar, el corazón puede latir de forma irregular y el aporte de oxígeno puede resultar insuficiente.
continúa en la página siguiente