Congestión nasal, estornudos, dolor de garganta, dificultad para respirar… crees que buscas alivio del calor, pero terminas durmiendo en un ambiente lleno de irritantes. Antes de encender el ventilador, ventila la habitación unos minutos temprano por la mañana o al anochecer, cuando el aire exterior es más fresco. Además, recuerda limpiar las aspas del ventilador con regularidad, ya que tienden a acumular mucha suciedad.
Entonces, ¿deberías apagar el ventilador por completo?
No, no te preocupes. Un ventilador sigue siendo un aliado muy práctico cuando las noches se vuelven sofocantes. Pero hay que usarlo con un poco de sentido común.