“ME CASÉ CON UN VIEJO RICO POR DINERO, PERO CUANDO SUPE QUIÉN ERA REALMENTE, LLORÉ.”


Abandonó la mansión unas semanas después.

Se escondió en un pequeño apartamento, buscando trabajo.

Pero un día, un hombre llegó con un sobre.

Dentro había una nota:

“Ella,

No necesito una mujer perfecta.

Lo que quiero es alguien que sepa amar incluso cometiendo errores.

Si estás lista, volveré a la antigua iglesia donde nos casamos por primera vez, no como Don Armando, sino como yo mismo”.

LA VERDADERA BODA
El domingo, ella fue a la antigua iglesia.

Dentro, Ethan estaba de pie, vestido con un sencillo barong, sin máscara, sin riquezas.

Ella se acercó, llorando.

“Lo siento… No sé cómo pagaré por todas las mentiras que me he contado”.

“No tienes que pagar”, respondió Ethan, tomándola de la mano.

“Por amor, lo que se necesita no es cambiar, sino tener valor”.

Y allí, ante Dios, se abrazaron.

Esto ya no era un matrimonio por necesidad.

Continua en la siguiente pagina >>

Leave a Comment