Fue una unión de verdad y corazón.
EPÍLOGO
Un año después, regresaron a la aldea de Ella.
Se creó un fondo de becas para mujeres como ella:
aquellas que, aunque la vida las obligó a tomar decisiones, aprendieron a elegir la correcta al final.
Y a cada chica que se le acercaba, Ella le decía:
«No tienes que fingir que te quieren.
Porque tu verdadero corazón es tu mejor carta de presentación».