Los médicos quedaron impactados por lo que parecía un tumor en la boca de un bebé, pero la verdad fue totalmente inesperada.

Durante la endoscopía, el otorrinolaringólogo del hospital, el Dr. Ethan Clarke, detectó un pequeño objeto semitransparente, incrustado en el paladar blando de Max. Medía apenas medio centímetro, pero estaba firmemente adherido al tejido.

“No sabíamos qué era al principio”, explicó el Dr. Clarke. “Parecía una especie de cápsula de gel o plástico, y lo más extraño es que estaba en una zona que no suele ser alcanzada fácilmente por objetos extraños en bebés.”

El equipo médico logró retirar cuidadosamente el objeto, sin causar daño adicional. Una vez extraído, el misterio se resolvió por completo.


La pieza olvidada de un juguete

El objeto encontrado resultó ser parte de un pequeño juguete sensorial de silicona que Max había recibido como regalo una semana antes. El juguete, en forma de estrella de mar, tenía pequeñas ventosas de gel blando, diseñadas para estimular el tacto y aliviar las molestias de dentición. Una de esas ventosas se había desprendido y, en un descuido de segundos, Max la había llevado a la boca y, probablemente al llorar o al dormirse, terminó succionándola tan profundamente que se incrustó en su paladar sin que nadie lo notara.

“Fue un caso muy inusual”, reconoció el equipo médico. “No solo por lo extraño del objeto, sino por la forma en que se alojó sin causar un reflejo de tos o ahogo. De no haberlo detectado a tiempo, podría haber causado una infección seria o incluso un bloqueo respiratorio.”


Una lección para todos los padres

Hoy, Max se encuentra completamente recuperado. Su respiración es normal, su apetito volvió y el susto quedó como una anécdota intensa para su joven familia. Pero para Laura y Michael, la experiencia dejó una marca profunda.

“Nunca imaginamos que algo tan pequeño y aparentemente inofensivo pudiera causar tanto problema. Somos muy cuidadosos con los juguetes, pero esto nos hizo entender que incluso los productos etiquetados como ‘seguros para bebés’ deben revisarse minuciosamente”, dice Michael.

Los Steiner han decidido compartir su historia públicamente, con la esperanza de generar conciencia entre otros padres. De hecho, luego del incidente, el juguete fue reportado a las autoridades sanitarias, y una revisión de seguridad fue emitida por el fabricante.


Conclusión: el poder de la intuición y la observación médica

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