Lo que tus piernas no pueden decir, tu vagina sí: la verdad sobre el cuerpo femenino que la mayoría desconoce.

La vagina es un conducto muscular flexible, generalmente de 7 a 12 cm de largo, que sirve como vía de comunicación entre el cuello uterino (la entrada al útero) y el exterior. Desempeña funciones clave en:

La vagina recibe el esperma durante el coito y es el canal del parto durante el alumbramiento.

Menstruación: Es la vía por donde sale la sangre menstrual del cuerpo.

Control de la salud: Se pueden insertar cremas hormonales, anillos anticonceptivos y medicamentos en la vagina para lograr un efecto localizado o sistémico.

La vagina está diseñada para adaptarse y soportar una amplia gama de funciones fisiológicas, desde sostener un tampón hasta estirarse lo suficiente para dar a luz a un bebé.

Anatomía: Más que un simple “tubo”

Aunque a menudo se la denomina “tubo”, la vagina es todo menos simple:

Sus paredes son colapsables: En estado de relajación, las paredes vaginales se pliegan como un acordeón. Esto evita que objetos como los tampones se salgan.

Pliegues vaginales: Permiten la expansión durante las relaciones sexuales y el parto.

Revestimiento mucoso: Al igual que el tejido del interior de la boca, el revestimiento vaginal ayuda a mantenerla húmeda y protegida.

Músculo y elasticidad: Debajo de la superficie hay capas de músculo y fibras elásticas que proporcionan flexibilidad y resistencia.

Cómo cambia la vagina con el tiempo

Como cualquier otra parte del cuerpo, la vagina envejece. Desde la pubertad hasta el embarazo y la menopausia, su estructura y función se adaptan en respuesta a los cambios hormonales.

Durante la menstruación: Los altos niveles de estrógeno mantienen el revestimiento vaginal grueso y elástico.

Durante el embarazo: Aumenta el flujo sanguíneo, los tejidos se relajan y la vagina se prepara para el parto. Después del parto: La vagina se estira considerablemente, pero suele recuperar su forma entre 6 y 12 semanas después del parto.

Después de la menopausia: Los niveles de estrógeno disminuyen, lo que provoca que las paredes vaginales se adelgacen, se sequen y disminuya la lubricación natural. Esto puede causar molestias durante las relaciones sexuales y aumentar el riesgo de irritación o infección.

A pesar de estos cambios, la vagina sigue siendo un órgano fuerte y con capacidad de autorregulación, capaz de sanar y adaptarse a lo largo de la vida de la mujer.

El ciclo menstrual y los cambios vaginales

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