Tu vagina no permanece igual día a día; cambia a lo largo de tu ciclo:
Los niveles de estrógeno alcanzan su punto máximo, el cuello uterino se eleva, se ablanda y las paredes vaginales se engrosan.
El cuello uterino se abre para permitir la entrada de los espermatozoides y el flujo vaginal se vuelve transparente y elástico para facilitar la fertilidad.
El cuello uterino desciende, se cierra y se vuelve más firme. El flujo puede volverse turbio o pegajoso.
Estos cambios son completamente normales y una buena señal de que tu sistema reproductivo funciona en armonía con tus hormonas. Mitos vs. Realidades
Aclaremos algunos malentendidos comunes:
Mito: La vagina siempre está abierta.
– Realidad: Las paredes vaginales normalmente están cerradas y solo se abren cuando es necesario (por ejemplo, durante la penetración o el parto).
Mito: Todas las vaginas se ven y se sienten iguales.
– Realidad: Al igual que los rostros, no hay dos vaginas idénticas. El tamaño, la forma y la elasticidad varían mucho.
Mito: La vagina es un signo de exceso de sexo.