Porque actúa como un tejido metabólicamente activo que:
– Aumenta de forma marcada la resistencia a la insulina, forzando al páncreas y favoreciendo el desarrollo de diabetes tipo 2.
– Eleva la presión arterial y altera el manejo del colesterol.
– Mantiene un estado de inflamación crónica silenciosa.
– Incrementa el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.
– Aumenta la probabilidad de desarrollar tumores malignos, debido al entorno inflamatorio persistente que genera.
** La diferencia clave:
– La grasa subcutánea puede incomodar por razones estéticas.
– La grasa visceral compromete directamente tu metabolismo, tu sistema hormonal, tu corazón y tu longevidad.
Por eso, la salud real no se mide solo en peso, talla o apariencia.
Se mide en cómo funcionan tus órganos y en la cantidad de grasa que no ves, pero que sí puede cambiarlo todo.
** La buena noticia
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