La Biblia dice que la diferencia de edad entre las parejas es un pecado…

Para nuestro beneficio, Él cargó con el pecado (cf. 2 Cor 5,21), llevando al Padre a depositar sobre su Hijo el peso de nuestras transgresiones. En palabras del Papa Benedicto XVI, este acto representa una «conversión de Dios contra sí mismo» (Deus Caritas Est, 12). El amor de Dios se extiende incluso a sus adversarios (cf. Mt 5,43-48).
El diálogo que Dios busca establecer con cada persona mediante el misterio pascual de su Hijo dista mucho de la mera charla ociosa, como la de los antiguos atenienses que «no se ocupaban de nada más que de contar o escuchar noticias» (Hch 17,21). Esta conversación trivial, impulsada por una curiosidad vacía y superficial, personifica la mundanalidad a lo largo de la historia; en la actualidad, puede manifestarse en el uso inapropiado de los medios de comunicación.

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