La Biblia dice que la diferencia de edad entre las parejas es un pecado…

Una riqueza para compartir, no para acaparar.
Situar el misterio pascual en el centro de nuestra existencia nos impulsa a compadecernos del sufrimiento de Cristo crucificado, reflejado en las incontables víctimas inocentes de conflictos, atentados contra la vida —desde los no nacidos hasta las personas mayores—
y diversas formas de violencia. Este sufrimiento también se manifiesta en las catástrofes ambientales, la distribución desigual de los recursos de la Tierra y la trata de personas en todas sus manifestaciones.

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