3. Regula la digestión y mejora el funcionamiento del sistema gastrointestinal
La toronja es rica en fibra soluble que favorece el tránsito intestinal, mientras que su acidez natural estimula la producción de enzimas digestivas. Esto se traduce en digestiones más ligeras y eficientes.
Por su parte, la menta es reconocida por:
-
Reducir náuseas
-
Calmar malestar estomacal
-
Evitar espasmos intestinales
-
Disminuir gases acumulados
El resultado es un sistema digestivo más estable, con menos inflamación y mejor absorción de nutrientes. Esta propiedad es clave para apoyar la pérdida de peso, ya que un sistema digestivo lento tiende a acumular toxinas y grasa abdominal.
4. Controla el apetito y mejora la saciedad
El jugo de toronja tiene la capacidad de prolongar la sensación de saciedad gracias a su fibra y su efecto regulador del apetito. La toronja reduce la producción de grelina, la hormona responsable del hambre, lo que ayuda a:
-
Evitar picoteos entre comidas
-
Reducir la ansiedad por alimentos dulces
-
Mantener por más tiempo la sensación de llenura
La menta, con su aroma fresco, también contribuye a regular el apetito y disminuir la ansiedad, lo que hace que esta combinación sea ideal para quienes buscan disciplina alimentaria sin pasar hambre.