La cocina, considerada el corazón del hogar en muchas culturas, también es un lugar ideal para el laurel. En este espacio, representa prosperidad, salud y abundancia. Además, tiene una ventaja extra: es altamente efectivo para ahuyentar insectos como moscas, cucarachas y hormigas. Su olor fuerte y penetrante resulta muy desagradable para estos bichos. Colocar hojas secas en cajones, alacenas o rincones de difícil acceso ayuda a mantener alejadas plagas no deseadas, sin necesidad de productos químicos.
En el dormitorio, el laurel también puede ser un gran aliado. Colocar algunas hojas debajo de la almohada, o cerca de la cama, favorece el descanso profundo y reparador, reduce el estrés y protege contra pesadillas, según muchas tradiciones. Y como si fuera poco, su acción repelente contra insectos también se extiende a este ambiente, especialmente útil en temporadas cálidas o húmedas donde suelen aparecer bichitos molestos.
Para quienes trabajan o estudian desde casa, el laurel puede ser un apoyo extra. Situarlo sobre el escritorio, en una taza decorativa o cerca de los libros, se dice que potencia la concentración, la creatividad y el éxito profesional. Además, su fragancia natural contribuye a mantener despejado el ambiente y, nuevamente, aleja pequeños insectos, que muchas veces invaden estos espacios.