Además de colocar las hojas, es posible usar el laurel en rituales de limpieza energética. Quemar algunas hojas secas y dejar que el humo recorra las habitaciones puede limpiar las malas energías, aportar sensación de calma y renovar el aire. Al mismo tiempo, este humo actúa como un repelente natural, ideal para alejar insectos sin dañar a personas ni mascotas.
Por si fuera poco, podés colocar algunas hojas dentro de bolsitas de tela y dejarlas en armarios, cajones o zapateros. Esto no solo sirve para aromatizar suavemente los espacios cerrados, sino también para evitar la aparición de polillas y otros insectos comunes en estos sitios.
En resumen, el laurel es mucho más que un condimento de cocina. Usado estratégicamente dentro del hogar, puede ofrecer protección espiritual, armonía, mejor descanso, concentración, y también una defensa natural contra los insectos. Ya sea que busques mejorar el ambiente energético o mantener tu casa libre de plagas de manera natural, unas simples hojas de laurel pueden convertirse en tu mejor aliada.