Esta sustancia lechosa que rezuma de la higuera es mucho más que una simple curiosidad botánica. Encarna un saber ancestral, una relación íntima y respetuosa con la planta, que muchos están redescubriendo hoy en día en busca de un bienestar auténtico.
¿Qué hace que el látex de la higuera sea tan fascinante?

Mientras se celebra la fruta, el látex permanece en la sombra. Su cosecha no es baladí y requiere cierto conocimiento del árbol. En el inconsciente colectivo, este líquido blanco evoca protección, purificación y cierto equilibrio. Recorre los relatos de las tradiciones populares, donde se utilizaba con gran parsimonia, como un tesoro vegetal que hay que manipular con delicadeza.
Hoy en día ya no hablamos de una panacea, sino de un patrimonio natural, abordado con una mezcla de interés y deferencia.