El error que empeora el dolor de espalda y todos cometen después de los 50

Aunque cada caso es diferente y siempre es recomendable consultar con un médico, en la mayoría de los casos la clave está en mantener un nivel moderado de actividad física:

1. Caminar a diario:

Caminar es un ejercicio suave, de bajo impacto, que ayuda a mejorar la circulación, activar los músculos de la espalda y liberar tensiones. Diez a quince minutos al día pueden marcar una gran diferencia.

2. Ejercicios de estiramiento:
Practicar estiramientos suaves dirigidos por un fisioterapeuta puede mejorar la flexibilidad y reducir la presión sobre los discos intervertebrales.

3. Fortalecer el core:
El «core» es el conjunto de músculos del abdomen, la espalda baja y la pelvis. Fortalecer esta zona ayuda a sostener la columna de forma natural, reduciendo el esfuerzo que esta realiza en cada movimiento.

4. Cuidar la postura:
Evitar encorvarse al estar sentado, mantener los hombros relajados y dormir con un buen colchón puede aliviar notablemente las molestias.

5. Aplicar calor o frío según el caso:

El frío ayuda a reducir la inflamación en las primeras horas de dolor, mientras que el calor es útil para relajar los músculos tensos días después.

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