Disminución de la flexibilidad: La falta de movimiento hace que tendones y ligamentos se tensen, generando rigidez y más molestias.
Peor postura: Al pasar mucho tiempo en cama o sentado, se adoptan posturas poco naturales que afectan directamente a la columna vertebral.
Impacto emocional: La inactividad prolongada puede generar ansiedad o depresión, condiciones que aumentan la percepción del dolor.
¿Qué deberías hacer en su lugar?