El arroz es uno de los alimentos más consumidos en el mundo. Desde Asia hasta América Latina, pasando por África y Europa, este grano acompaña platos principales, sopas y guarniciones. Sin embargo, a pesar de su popularidad, lograr que el arroz quede suelto y perfecto no siempre es fácil.
¿Quién no ha tenido alguna vez una olla con arroz pegado, apelmazado o convertido en una masa pastosa? La buena noticia es que existe un truco sencillo y casero que evita este problema: añadir solo una cucharada de un ingrediente clave directo en la olla.
El truco revelado: una cucharada de aceite
La forma más simple y efectiva de conseguir un arroz suelto y brillante es agregar una cucharada de aceite (puede ser de girasol, oliva o incluso mantequilla derretida) al agua de cocción.
El motivo es sencillo:
El aceite recubre los granos y crea una capa ligera que impide que se peguen entre sí.
También evita que el arroz se adhiera al fondo de la olla.
Además, aporta un sabor más suave y una textura sedosa.
Variantes del truco :
Aunque el aceite es el ingrediente más común, existen otras alternativas igual de efectivas:
Zumo de limón o vinagre blanco
Una cucharada en el agua de cocción ayuda a mantener los granos firmes y a evitar que se apelmacen.
Sal gruesa
Además de dar sabor, ayuda a que el arroz no quede gomoso.
Dientes de ajo salteados en aceite
Se sofríen antes de añadir el agua y el arroz, lo que aporta un sabor delicioso y ayuda a que los granos se separen mejor.
Paso a paso para un arroz perfecto :
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