Paso a paso para un arroz perfecto :
Lava el arroz bajo agua corriente hasta que el líquido salga casi transparente. Esto elimina el exceso de almidón.
En una olla, agrega agua (la proporción ideal suele ser 2 tazas de agua por cada taza de arroz).
Añade una cucharada de aceite y sal al gusto.
Cuando el agua hierva, incorpora el arroz lavado.
Cocina a fuego medio-bajo hasta que el agua se absorba.
Tapa la olla, baja al mínimo y deja reposar 10 minutos.
Al final, remueve suavemente con un tenedor para soltar aún más los granos.
Beneficios de este truco :
Textura ideal: arroz siempre suelto, ligero y apetitoso.
Cero desperdicio: el grano no se pega al fondo de la olla.
Más sabor: dependiendo del aceite o grasa utilizada, puedes darle un toque extra de gusto.
Versatilidad: funciona con arroz blanco, jazmín, basmati, integral e incluso para paellas.
Consejos adicionales :
Nunca remuevas demasiado el arroz mientras se cocina: eso libera más almidón y lo vuelve pegajoso.
Usa ollas de fondo grueso para distribuir mejor el calor.
Si te queda un poco apelmazado, extiéndelo en una bandeja y separa los granos con un tenedor.
Conclusión :
El arroz perfecto no es cuestión de suerte, sino de técnica. Con este truco casero —añadir solo una cucharada de aceite (o limón/vinagre) directo en la olla— lograrás que los granos queden siempre sueltos, brillantes y listos para acompañar cualquier plato.
La próxima vez que cocines arroz, recuerda este consejo: pequeños detalles hacen grandes diferencias en la cocina.