¿Despertares frecuentes entre las 3 y las 5 de la madrugada? Esto es lo que podría significar

¿Cómo evitar estos despertares intempestivos?

Afortunadamente, algunos ajustes sencillos pueden marcar una gran diferencia:

  • Crear una rutina nocturna relajante: lectura tranquila, luz tenue, infusión sin teína… todo lo que invite a bajar el ritmo.

  • Evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir: la luz azul retrasa el sueño y altera el descanso profundo.

  • Adoptar horarios regulares para acostarse y levantarse: incluso los fines de semana, intentar mantener horas similares.

  • Probar técnicas de relajación: respiración profunda, coherencia cardíaca o meditación guiada pueden ayudar a calmar la mente.

¿Y si el despertar ocurre de todos modos?

En lugar de quedarse en la cama dando vueltas a los pensamientos, se puede levantar, beber un vaso de agua, respirar unos instantes con plena conciencia y luego volver a acostarse sin presión.

Un sueño reparador también se construye durante el día

Por último, no olvidemos que la calidad del sueño no depende solo de lo que ocurre por la noche. La actividad física regular, una alimentación equilibrada y una buena exposición a la luz natural durante el día desempeñan un papel clave en la regulación del reloj biológico.

Así que sí, tal vez la “hora del lobo” exista en los cuentos nórdicos… pero en la vida real, a veces bastan pequeños gestos bien enfocados para recuperar noches tranquilas y continuas.


Hay momentos en la vida en los que el corazón se encoge, la ausencia pesa y uno desea una señal de que la historia no termina de forma abrupta. Muchas personas cuentan haber percibido pequeños indicios tras la partida de un ser querido. ¿Es una coincidencia? ¿Es nuestra imaginación? ¿O una forma suave de decirnos «sigo aquí»? Sea como sea, estas manifestaciones tienen un fuerte valor simbólico y a menudo brindan un consuelo inesperado.

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