Come sus propias heces o las de otros (4/10). Este hábito, bastante desagradable pero común en algunos perros, se conoce como coprofagia, un comportamiento que consiste en comer excremento, tanto propio como ajeno. Existen muchas explicaciones para el origen de este fenómeno desagradable. Según el caso, puede ser el resultado de un problema médico en el perro, como irritación digestiva, en cuyo caso comer heces puede aliviarlo; o el perro puede estar sufriendo una deficiencia y simplemente buscando nutrientes en los restos de comida que contiene en sus heces; o puede haberse lesionado durante el entrenamiento y estar escondiendo sus heces de su dueño para evitar el castigo. En cualquier caso, si su perro tiene este hábito, considere consultar a un veterinario, ya que este comportamiento no es necesariamente beneficioso para la salud de su perro; la coprofagia puede provocar que se infecte con genes patógenos o parásitos.
Está jugando con su cola (5/10) Una vez más, un comportamiento canino bastante divertido que debería preocuparnos: un perro que intenta atrapar su cola dando vueltas o “persiguiéndola” no lo hace para entretener a la gente, sino que existen varias razones para ello. Este comportamiento suele observarse en cachorros que solo quieren jugar, pero a veces incluso los perros más grandes buscan entretenimiento de esta manera o intentan llamar la atención de su dueño. Otra razón, más preocupante, podría ser un signo de dolor o malestar localizado en la cola, o parásitos intestinales. En muchos casos, esto puede ser una forma de neurosis; el perro no está haciendo suficiente ejercicio, lo que provoca movimientos repetitivos.
Se lame la nariz sin motivo (6/10) Un perro puede lamerse la nariz instintivamente para mantenerla húmeda y así desarrollar su sentido del olfato, lo que le permitirá distinguir mejor los olores. Sin embargo, lamerse la nariz, o “lamerse” en español, indica que el perro se siente incómodo en una situación inesperada o desconocida. Si, además de lamerse la nariz y los labios, por ejemplo, el perro acompaña este comportamiento con ladridos y gruñidos, entonces esto es sin duda una fuerte señal de estrés y ansiedad en su compañero canino. Esta es su forma de comunicarse; lamerse es una señal de calma común que indica que el perro se siente incómodo, por ejemplo, en nuestra presencia, al encontrarse con otro perro o incluso durante una visita al veterinario. ¡Por supuesto, Fido no quiere señalar su incomodidad cuando los paseamos o le preparamos la comida! En cualquier caso, el lamido de la nariz es una señal de advertencia porque la situación debe cambiar para que Medor pueda recuperar la compostura.
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