La carrillera de cerdo en salsa es uno de esos platos que nos transportan a la cocina de siempre, llena de aromas reconfortantes y sabores que invitan a mojar pan.
En esta ocasión, te traigo la receta tal y como la preparaba la abuela María, con paciencia, cariño y ese toque casero que convierte lo sencillo en memorable.
Este guiso es perfecto para quienes buscan una comida tierna, jugosa y llena de matices. La clave está en el sellado de la carne y en la cocción a fuego lento, permitiendo que los sabores se mezclen de manera armoniosa.
La salsa, elaborada con vino tinto y verduras, se convierte en el alma del plato, densa y sabrosa tras ser triturada.
Además, esta receta no solo es ideal para los días fríos, sino también para reuniones familiares o celebraciones, ya que combina con guarniciones como puré de patatas, arroz o unas verduras salteadas. Gracias a su versatilidad, nunca falla en la mesa.
La tradición manda usar ingredientes frescos y de calidad. Ajo, cebolla, puerro, apio, zanahoria y una hoja de laurel se convierten en los compañeros perfectos para realzar el sabor de la carne.
Tras triturar la salsa, la zanahoria se reincorpora en trozos, aportando un contraste delicioso en textura y dulzor.
Cocinar carrillera de cerdo en salsa es regalarse un festín de sabor que, además, mejora de un día para otro. Si buscas un plato con historia, lleno de sabor y que siempre sorprenda, esta receta de la abuela María es la elección acertada.
Ingredientes de la receta
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