¿Cómo limpiar fácilmente las rejillas de la cocina de gas para que parezcan nuevas otra vez?

Cada comida deja su rastro de salpicaduras, grasa solidificada y restos quemados que terminan convirtiendo tu cocina en un verdadero campo de batalla… Pero si crees que restaurarlas es una misión imposible sin productos químicos, ¡piénsalo de nuevo! Existen soluciones mucho más suaves (y realmente efectivas) para devolverles el brillo. ¿Intrigado? Espera a descubrir lo que ya tienes en tu despensa…

Placas sucias: el verdadero problema

Todos hemos vivido ese momento en que, al levantar una sartén, descubrimos un charco de salsa o un depósito de grasa ennegrecida en las placas. Y si posponemos la limpieza… ¡prepárate para el desastre el fin de semana! Sin embargo, no es necesario sacar el arsenal ni gastar una fortuna en productos desengrasantes. El truco está en actuar rápido… e inteligentemente.

Agua jabonosa y bicarbonato: la combinación mágica

¿Creías que el agua con jabón solo servía para hacer burbujas a los niños? ¡Pues no! Es tu mejor aliado contra la grasa.

  • Sumerge las placas en agua muy caliente con detergente para platos o, mejor aún, jabón líquido de Marsella.

  • Déjalas reposar 15 minutos. El calor y el jabón desprenderán gran parte de los residuos.

  • Luego, espolvorea bicarbonato sobre una esponja húmeda y frota. Este dúo es muy efectivo: el jabón desengrasa mientras el bicarbonato pule sin rayar.

  • Enjuaga y seca bien con un paño de microfibra.

Resultado: placas como nuevas, ¡sin una gota de químicos!

Vinagre blanco: el héroe para las manchas difíciles

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