Cuando las noches se vuelven calurosas y sofocantes, encender un ventilador puede ser la salvación. El suave zumbido, la brisa fresca… todo parece inofensivo. Pero si bien dormir con un ventilador encendido durante la noche puede ayudar a mantener la comodidad, también puede tener efectos inesperados en la salud de la garganta y las vías respiratorias.
1. El aire seco provoca sequedad de garganta
Los ventiladores funcionan circulando el aire y evaporando el sudor de la piel. Sin embargo, este mismo flujo de aire también puede eliminar la humedad del aire y de los tejidos de la nariz y la garganta. Al respirar este aire seco durante horas, las membranas mucosas protectoras que recubren las vías respiratorias comienzan a perder humedad.
Esto puede provocar sequedad y picor de garganta al despertarse por la mañana, lo que dificulta tragar o hablar. Las personas que duermen con la boca abierta o tienen congestión nasal son aún más propensas a este problema.
2. Mayor riesgo de irritación e inflamación de garganta
