La aterosclerosis es una afección en la que las paredes internas de las arterias se dañan y se obstruyen con una sustancia endurecida llamada placa. Esta acumulación estrecha las arterias y limita el flujo normal de sangre, lo que puede provocar mala circulación y aumentar el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y coágulos sanguíneos.
¿Qué ocurre realmente en el cuerpo?
El corazón bombea sangre rica en oxígeno a través de las arterias para mantener el cuerpo funcionando. Pero cuando el revestimiento interno de las arterias se inflama o se daña —por estrés, mala alimentación, tabaco u otros factores— comienzan a formarse pequeñas lesiones.
El organismo envía colesterol LDL a esas zonas como si fuera una especie de “parche biológico”. Si la causa del daño continúa, con el tiempo se forma placa, una mezcla endurecida de:
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calcio
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colesterol
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tejido cicatricial (fibrina)
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otros residuos
Esta placa se endurece como el hueso y estrecha aún más las arterias. Si una arteria coronaria importante se bloquea completamente, puede provocar un infarto e incluso la muerte.
Síntomas de arterias obstruidas
Algunas señales de alerta pueden incluir:
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presión o dolor en el pecho (especialmente durante esfuerzo o estrés)
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dolor o hinchazón en el brazo izquierdo o el hombro
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dificultad para respirar al caminar
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mala circulación
En muchos casos no hay síntomas durante años, ya que la placa puede acumularse lentamente.