1. Productos de soya:
La soya contiene isoflavonas, que pueden influir en la producción de hormonas tiroideas. Algunos ejemplos de productos de soya son la leche de soya, el tofu y la proteína de soya en polvo.
2. Verduras crucíferas (crudas):
El brócoli, la coliflor, la col rizada y las coles de Bruselas contienen bociógenos, que pueden bloquear la absorción de yodo, especialmente si se consumen crudas. Cocinarlas reduce este efecto.
3. Cereales con gluten:
El trigo, la cebada y el centeno pueden causar inflamación y empeorar los síntomas en personas con enfermedad tiroidea, especialmente en quienes padecen tiroiditis de Hashimoto.
4. Alimentos azucarados
El exceso de azúcar contribuye al aumento de peso, la fatiga y la resistencia a la insulina, lo que puede empeorar los síntomas del hipotiroidismo.
5. Alimentos procesados
Las comidas preparadas, los refrigerios envasados y las comidas congeladas suelen contener grasas no saludables y aditivos que alteran el metabolismo.
6. Alimentos fritos
Los alimentos fritos contienen grasas trans, que pueden alterar la función tiroidea y contribuir al aumento de peso.
7. Consumo excesivo de cafeína.
El consumo excesivo de café, té o bebidas energéticas puede aumentar la ansiedad y las palpitaciones cardíacas, y dificultar la absorción de los medicamentos para la tiroides.
8. Carnes altamente procesadas
: El tocino, las salchichas y los perritos calientes suelen contener nitratos y conservantes, que pueden empeorar la inflamación de la tiroides.
El alcohol afecta los niveles de la hormona tiroidea y puede alterar el correcto funcionamiento del hígado, que activa estas hormonas.
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