Muchos adultos mayores recurren a estas pastillas a diario para calmar dolores articulares crónicos, artritis o dolores de espalda, ignorando por completo el impacto directo que estos químicos tienen sobre sus arterias y riñones. Los especialistas en cirugía torácica y cardiovascular insisten en que la salud del corazón debe ser la prioridad absoluta a partir de la sexta década de vida, y que la automedicación, por muy inofensiva que parezca la pastilla, puede tener consecuencias fatales si se vuelve un hábito.