¿Alguna vez te has fijado en la forma de tu ombligo? Aunque es fácil pasarlo por alto, algunos creen que su forma puede revelar información sobre nuestra personalidad y cómo interactuamos con el mundo. Aunque no están respaldadas por la ciencia, estas divertidas interpretaciones pueden ofrecer una nueva forma de reflexionar sobre nosotros mismos.
Por ejemplo, quienes tienen un ombligo ovalado o redondo se consideran gentiles, empáticos y bondadosos, pero también capaces de mantenerse firmes. Suelen conectar bien con los niños y admiran la inocencia y la alegría. Un ombligo profundo puede sugerir fuerza e independencia, junto con una necesidad de soledad.