Semanas después del fallecimiento, la mayoría de los órganos internos de la persona fallecida se deterioran debido a la descomposición causada por bacterias y enzimas.
Antes de esta etapa, el cuerpo se hincha por gases.

Como se explica en el escalofriante vídeo, «Después de unas semanas, todos los órganos y tejidos blandos, incluidos los ojos, se licúan y la piel empieza a desprenderse».
Lo más escalofriante del proceso para la mayoría de quienes han visto la simulación es que los globos oculares también se vuelven líquidos y se derriten.