-
La Regla del “Menos es Más”: El pescado de buena calidad requiere poco tiempo. Si dudas, es mejor retirarlo un minuto antes; el calor residual terminará el trabajo en el plato.
-
Secado Previo: Antes de llevar el pescado a la sartén o al horno, sécalo muy bien con papel absorbente. La humedad es el enemigo número uno de una piel crujiente y dorada.
-
El Corte: Siempre corta el pescado con un cuchillo de hoja delgada y flexible. Un corte limpio evita que se desmorone durante la cocción.
Dominar estas técnicas te permitirá perderle el miedo a los productos del mar y empezar a experimentar con tus propias combinaciones.
¿Te gustaría que profundizara en cómo identificar el pescado más fresco en el mercado o prefieres una lista de salsas artesanales para acompañar estos platos?