La mayoría de los teratomas son benignos, especialmente los llamados teratomas maduros. Sin embargo, algunos pueden presentar componentes malignos, por lo que siempre deben ser analizados mediante una biopsia y tratados por profesionales de la salud.
El tratamiento y seguimiento dependen de:
– Tamaño
– Ubicación
– Edad del paciente
Uno de los mitos más comunes es pensar que un teratoma es producto un embarazo fallido o un “bebé que no se desarrolló”, pero desde el punto de vista de la ciencia, esta idea es incorrecta.
Para que un embarazo se desarrolle este requiere un esarrollo embrionario organizado, la formación de órganos funcionales, actividad neurológica, capacidad de crecimiento independiente y un teratoma no cumple con ninguna de estas condiciones.
El teratoma es un ejemplo de cómo el cuerpo humano puede realizar formaciones complejas cuando los procesos celulares normales se alteran, es por esto que resulta indispensable cada cierto tiempo acudir a la consulta médica.