– Carcinomas basocelulares: Protuberancias perladas o cerosas, que suelen aparecer en zonas expuestas al sol.
– Carcinomas de células escamosas: Nódulos firmes y enrojecidos o lesiones planas con superficies costrosas.
– Queratosis seborreica: Crecimientos inofensivos de color marrón o negro que parecen suciedad adherida, aunque a veces se confunden con lesiones cancerosas.
Señales de que un crecimiento cutáneo es grave
A continuación, se presentan otras señales de alerta a las que prestar atención:
– Un crecimiento que aparece repentinamente o crece rápidamente.
– Picazón, dolor o sangrado persistentes alrededor de la zona.
– Decoloración que se extiende más allá del borde del lunar.
Una llaga abierta que no cicatriza.
¿Qué debes hacer si observas un bulto sospechoso?

– Autoexamínese regularmente: Revise su piel mensualmente con buena iluminación y espejos para detectar crecimientos nuevos o cambios.
– Consulte a un dermatólogo: Programe una cita si observa algo inusual. Los profesionales pueden realizar biopsias o recomendar la extirpación si es necesario.
– Proteja su piel: Reduzca el riesgo futuro usando protector solar, evitando las camas de bronceado y cubriéndose durante la exposición prolongada al sol.
Historias reales: Por qué la detección temprana es importante
Sarah, una maestra de 42 años, restó importancia a un pequeño lunar en su brazo, pensando que era “algo normal del envejecimiento”. Después de meses de ignorar su crecimiento y bordes irregulares, finalmente consultó a un médico y descubrió que era un melanoma. Gracias a la intervención temprana, los cirujanos extirparon el tejido afectado antes de que se extendiera.
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