Estos síntomas pueden variar dependiendo de la hormona afectada y del género, pero aquí te mostramos los más comunes que deberías tener en cuenta:
1.
Fatiga crónica sin explicación
Sentirse agotado todo el día, incluso después de una buena noche de sueño, puede ser señal de un desequilibrio en la tiroides o las glándulas suprarrenales.
2.
Cambios drásticos de peso
Aumento o pérdida de peso sin cambios en la dieta o actividad física puede indicar problemas con insulina, cortisol o estrógeno.
3.
Cambios de humor y depresión
Si pasas de la alegría al llanto en minutos o te sientes triste sin razón, puede ser por fluctuaciones en serotonina, dopamina o estrógeno/testosterona.
4.
Menstruaciones irregulares
Un ciclo menstrual inestable, doloroso o ausente podría indicar problemas con el estrógeno y la progesterona.
5.
Sofocos o sudores nocturnos
Síntomas clásicos de desequilibrio hormonal durante la perimenopausia y menopausia.
6.
Problemas de sueño
Dificultad para dormir o mantenerse dormido puede relacionarse con niveles bajos de melatonina o desequilibrio en el cortisol.
7.
Pérdida del deseo sexual
Un descenso notable en la libido puede ser causado por bajos niveles de testosterona o estrógeno, incluso en mujeres.
8.
Ansiedad y ataques de pánico
Los desequilibrios hormonales pueden activar el sistema nervioso de forma irregular, generando ansiedad persistente.
9.
Piel seca, caída de cabello y uñas frágiles
Síntomas relacionados con hipotiroidismo, deficiencia de estrógeno o alteraciones en la insulina.
10.
Sudoración excesiva o intolerancia al calor/frío
Problemas con la tiroides pueden afectar tu termorregulación corporal.