Coloca el tapón boca abajo en la boca de la botella.
El truco está en voltear el tapón y volver a colocarlo en la boca de la botella, pero esta vez boca abajo. La mayoría de estos tapones están diseñados para encajar perfectamente de esta manera, creando una boquilla que ayuda a controlar el flujo de aceite.
Usa el tapón como dispensador.
Una vez que hayas puesto el tapón boca abajo, notarás que funciona como una especie de dispensador o restrictor. Esto te permitirá verter el aceite de forma más controlada, evitando que salga el exceso y se desperdicie. Este método es ideal para cuando necesitas añadir pequeñas cantidades de aceite a tus platos.
Mantén el tapón limpio para reutilizarlo.
Cada vez que uses la botella, asegúrate de mantener el tapón limpio y en su lugar. De esta forma, evitarás que el aceite se derrame o salpique, y también conservarás mejor el contenido, al reducir la exposición del aceite al aire.