Limpie suavemente la lengua con un cepillo suave o un raspador lingual dos veces al día. ¿Quieres evitar futuros brotes?
Lleva una dieta equilibrada rica en frutas frescas, verduras y cereales integrales.
Reduce el consumo de alcohol y tabaco, ya que dañan los tejidos bucales.
Controla el estrés con actividades relajantes como la respiración profunda, el ejercicio suave o la meditación.
Visita a tu dentista regularmente, incluso si todo parece estar bien.
Solo con fines ilustrativos.
Recuerda: tu lengua es un indicador de tu salud.
Consume vitaminas y suplementos.
Estas pequeñas protuberancias suelen ser inofensivas, pero pueden darte pistas sobre tu bienestar general. Prestarles atención es una forma sencilla de cuidarte mejor.