Si alguna vez te has mirado al espejo y has notado dos pequeños hundimientos simétricos en la parte baja de la espalda, justo encima de los glúteos, es muy probable que te hayas hecho la pregunta que muchos se hacen: ¿qué significa tener dos agujeros en la espalda? Para algunas personas es solo un detalle curioso del cuerpo, para otras algo estético, y para muchos incluso tiene un significado especial lleno de mitos, creencias y explicaciones que van más allá de lo físico.
Lo interesante de este tema es que mezcla anatomía, genética, cultura popular y hasta un toque de misterio. Hay quienes los consideran un “regalo” corporal, otros creen que están relacionados con la sensualidad, y no faltan quienes piensan que tienen algún significado espiritual. Pero antes de dejarnos llevar por las creencias, vale la pena entender qué son realmente esos dos hoyuelos y por qué aparecen en algunas personas y en otras no.
Desde el punto de vista médico, esos “dos agujeros” tienen un nombre bastante elegante: hoyuelos de Venus. También se les conoce como fositas sacras o hoyuelos lumbares. Se ubican justo donde la pelvis se une con la columna vertebral, específicamente sobre las articulaciones sacroilíacas. No son agujeros como tal, sino pequeñas depresiones naturales en la piel que se forman porque en esa zona los ligamentos están más cerca de la superficie cutánea.
La razón principal por la que algunas personas los tienen y otras no es la genética. Así de simple. No aparecen por hacer ejercicio, ni por bajar de peso, ni por alguna condición especial. O naces con ellos o no. Es una característica hereditaria, igual que el color de los ojos o la forma de la nariz. Si tus padres o abuelos los tenían, hay más probabilidades de que tú también los tengas.