Si conoces a alguien que tiene la lengua así… Ver más

En la mayoría de los casos, la persona no experimenta molestias asociadas a esta condición. La lengua fisurada suele ser asintomática y no afecta la masticación, el habla ni el gusto. No obstante, cuando restos de alimentos o bacterias quedan atrapados en alguna de estas hendiduras, pueden surgir ciertos síntomas. Entre los más habituales se encuentran el mal aliento o halitosis, la inflamación lingual —también conocida como glositis— y una sensación de ardor o molestia en la boca. Es importante destacar que estos signos no se deben únicamente a la presencia de fisuras, ya que pueden aparecer también en personas que no tienen esta variación anatómica.

Para evitar que los surcos acumulen residuos, la higiene bucal cumple un rol fundamental. Mantener la lengua limpia reduce significativamente el riesgo de inflamación o mal olor. El uso suave de un limpiador de lengua o un cepillo dental puede ayudar a retirar bacterias y restos de comida, siempre sin ejercer demasiada presión para evitar irritaciones adicionales. Además, una buena hidratación y una rutina de limpieza regular contribuyen a mantener un ambiente oral saludable.

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