Prevenir la sensibilidad púbica es posible con una serie de hábitos sencillos:
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Evita depilarte con frecuencia excesiva. Si lo haces, utiliza cuchillas limpias y nuevas, y aplica una crema calmante tras el afeitado.
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No compartas toallas ni ropa interior, especialmente en gimnasios o piscinas.
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Mantén una dieta equilibrada y una buena hidratación, ya que el estado general de la piel depende de la nutrición.
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Utiliza preservativo en las relaciones sexuales para prevenir infecciones de transmisión sexual.
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Consulta al ginecólogo o urólogo regularmente, especialmente si las molestias se repiten o se agravan.
5. Cuándo acudir al médico
Aunque muchas veces la sensibilidad en la zona púbica es pasajera y leve, hay señales de alarma que requieren valoración médica inmediata:
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Dolor intenso o persistente.
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Lesiones o úlceras visibles.
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Secreciones con mal olor o cambio de color.
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Fiebre o malestar general.
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Ardor al orinar o sangrado fuera del período menstrual.
El diagnóstico temprano evita complicaciones y permite iniciar un tratamiento eficaz y seguro.
Conclusión
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