Preparación paso a paso:
Precalienta el horno a 210 °C (410 °F) con calor arriba y abajo (sin ventilador).
Prepara el molde: Forra un molde redondo desmontable con papel pergamino (papel manteca), dejando que sobresalga por los lados. No lo engrases.
Bate el queso crema y el azúcar hasta que esté suave y sin grumos. Puedes usar batidora o hacerlo a mano con un batidor de globo.
Agrega los huevos, uno a uno, batiendo bien después de cada uno.
Incorpora la harina (tamizada) y la vainilla. Mezcla bien.
Añade la crema para batir y bate hasta tener una mezcla suave, cremosa y homogénea.
Vierte la mezcla en el molde forrado.
Hornea durante 40–45 minutos. El centro debe moverse un poco al agitar el molde. La superficie se verá inflada y muy dorada (casi quemada, ¡eso es lo que queremos!).
Deja enfriar a temperatura ambiente, luego refrigera al menos 4 horas (mejor si es toda la noche).
Para servir:
Sírvelo frío o a temperatura ambiente.
Puedes acompañarlo con frutas frescas, mermelada o simplemente solo… ¡es perfecto así!
Tips extra:
No te asustes si se agrieta o se baja al enfriarse, ¡es parte de su encanto!
Cuanto menos tiempo lo hornees, más cremoso quedará el centro.
Puedes usar queso crema bajo en grasa, pero la textura será un poco menos rica.
Conclusión:
El San Sebastián Cheesecake es uno de esos postres que impresionan sin requerir habilidades avanzadas. Su textura suave y su sabor profundo lo hacen irresistible. Ideal para celebraciones o simplemente para darte un gusto especial.